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MISIONEROS OBLATOS DE MARÍA INMACULADA (O.M.I.)

 

Oblate Coat of Arms

En 1816, la Iglesia en Francia, sufriendo los efectos de la Revolución Francesa, estaba en necesidad de recuperación.  Respondiendo a esa necesidad, el Padre Eugenio de Mazenod reunió un grupo de sacerdotes con el propósito de predicar el Evangelio a los pobres de la clase obrera en el sur de Francia.  Otros sacerdotes, atraídos por el trabajo de estos hombres, pronto se unieron al grupo y en 1826 recibieron aprobación papal como Congregación Religiosa bajo el patrocinio de Maria Inmaculada.

El Padre de Mazenod eventualmente se hizo Obispo de Marseilles.  Cuando murió en 1861, 400 Oblatos trabajaban en Europa, Asia, África y América.  Hoy, casi 5,000 sacerdotes y hermanos Oblatos trabajan en 68 países, en todos los continentes.

 

La palabra OBLATO tiene el mismo origen que “oblación”. Significa una persona que ofrece su vida, a través de una dedicación especial, al servicio del Señor
 

Hay cuatro prioridades que forman parte de la visión Misionera Oblata:

Estamos comprometidos a llevar el evangelio a otros, con preferencia especial a los pobres y aquellos en el margen de la sociedad.

Reconocemos que los papeles y responsabilidades de los laicos en la Iglesia son significantes, promoviendo  el liderazgo de los laicos en nuestros esfuerzos.

 

El Papa Pío XI se refirió a los Oblatos como “Especialistas en misiones difíciles.”
 

Trabajamos por la justicia y la paz, procurando ocuparnos de las estructuras  económicas, políticas y sociales que afectan las vidas de nuestros hermanos y hermanas a través del mundo.

Nos comprometimos a programas que fomentan nuestra propia renovación como Misioneros en el mundo de hoy, formando comunidades que dan vida y sustento uno al otro.

 

Somos hombres de misión, oración y comunidad, buscando acercarnos a las personas para experimentar sus sufrimientos y sueños, sus temores y alegrías.