Una semana en la vida…Kenya

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561-kenyaEl P. Gerard Conlon, un oblato canadiense que trabaja en la Misión de Kenia, escribió recientemente en el sitio web de su provincia de origen (www.omilacombe.ca) relatando una semana de su vida misionera. He aquí algunos extractos de esa semana tan atareada de Octubre de 2015.

(Martes) por la tarde, un joven afligido (de entre 10 y 15 años de edad) a quien ayudamos el año pasado vino a visitarme. Parecía bastante alicaído – ha estado durante dos meses durmiendo aquí y allí. Básicamente, su padre le ha repudiado porque va a la casa desde Noviembre de 2014. Traté de ayudarle dándole consejo, “El director te está esperando para darte ánimos/consejo” Él quería irse con su hermano que le metería en la escuela… está al otro lado de Meru, un “país de la droga”. Yo le recordé que su padre era su mejor oportunidad para lograr “una educación futura”… le pregunté: “¿qué vas a hacer si tu hermano pierde su trabajo?” No parece que mi consejo le agradase, y se fue triste. Unas pocas horas más tarde recibí un mensaje escrito suyo diciendo: “Ya he sufrido demasiado, la única opción que me queda es la de SUICIDARME”. Cuando pude leer el mensaje ya habían pasado 30 minutos… No respondió a mi llamada. Así que empecé a enviarles mensajes de ánimo… sin respuesta. Pensé que quizás sólo estaba siendo “dramático” pero cuanto más tiempo pasaba más me preocupaba.

El miércoles tampoco trajo nuevas noticias. Pedí al Catequista que le buscara. Su padre insistía en que el chico se habría ido lejos. Logramos que el jefe local le buscara a través de la red de Gerentes de Área. Al final apareció el jueves ya entrada la tarde, a punto de echarse a llorar pero claro, siendo un “hombre”, era algo que no podía permitirse. Le di un pequeño abrazo y le expliqué lo preocupado que habíamos estado todos. Entonces sí que derramó una lágrima, y le envié al convento para que pudiera ducharse y ponerse ropas limpias – yo mismo casi derramo alguna lágrima. Regresó a la hora de cenar y entonces se empezó a relajar. Al escribir estas líneas aún está en el convento trabajando un poco aquí y allí. Pero no le gusta el trabajo manual así que ¡no sé qué hacer con él! Después de aconsejarle el viernes, decidí que necesitamos ablandar el corazón del padre. El padre ha “apaleado” al chico por el más mínimo error desde que tiene 7 años. El “joven hombre” tiene miedo, peor aún, no ha recibido suficiente amor.

 

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(Sábado) Pasé el resto del día en una gran celebración para decir adiós a un catequista Kionyo, Edward, tras 26 años de ministerio. Por la tarde, dos encantadoras Hermanas se unieron a nosotros, y pasaron allí la noche. En las misas del domingo hablaron sobre las vocaciones. Con el H. Joseph MAGAMBO y con un joven de 14 años de nuestra nueva parroquia de Kisaju (cerca de Nairobi), nuestra casa estaba llena de gente y de alegría.

El joven, al que apodamos “el Profesor”, quiere ingresar en el Seminario Menor, pero tiene un problema técnico – ¡es anglicano! Su familia ahora viene a la Iglesia Católica, así que el P. Dionysius ANANUA le enseña lo fundamental para que pueda ser recibido en la Iglesia Católica, y así poder pasar luego por las clases de catecismo en el seminario.

[Nota del Autor: ¿En qué otro “trabajo” puede uno encontrar tanta variedad, excitación, alegría y gratificación?]

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