Miles de personas celebran el bicentenario OMI

Publicado Originalmente en OMIWORLD.ORG

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569-south-africa-1En 1852, poco después de que el primer Oblato de María Inmaculada llegara a África, establecieron una capilla y una residencia en Pietermaritzburg. Cerca de 164 años después, esa ciudad ha sido el lugar elegido para celebrar el bicentenario de la Fundación de la Congregación y del ministerio de los Oblatos en Sudáfrica. El 6 de Agosto, los 2.000 asientos del Salón Royal Agricultural Hall fueron ocupados por personas llegadas para festejar con los Oblatos, que han sido una presencia histórica de la Iglesia Católica en esa parte del mundo. Muchos obispos, oblatos y no oblatos, de diócesis de Sudáfrica, Lesoto, Zambia entre otros, honraron el acontecimiento con su presencia. Cientos de sacerdotes, oblatos, diocesanos y otros religiosos, concelebraron. El presidente de la Región África-Madagascar, el P. Edouard DAGAVOUNANSOUllegó desde Camerún para unirse a las festividades.

El Provincial de Natal (la Provincia madre de África), el P. Vusi MAZIBUKO, en nombre de la Conferencia Interprovincial dio la bienvenida a todos. Dijo que era una obligación de los Oblatos y de los fieles de Sudáfrica honrar la iniciativa de S. Eugenio de Mazenod que lo intentó todo para asegurarse de que el Evangelio llegara a este lado del mundo.

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Después de las palabras de bienvenida del Provincial, el P. Zaba MBANJWA leyó la historia de los Oblatos en Sudáfrica. Resaltó que si no hubiera sido por Voluntad de Dios y por la insistencia del Fundador, a causa de los primeros contratiempos (salidas, enfermedades, resistencia local), no habría habido ninguna historia que celebrar hoy. Habló de los comienzos de los Oblatos en Sudáfrica, Namibia, Zambia y Kenia.

El Arzobispo de Durban, el cardenal Wilfrid Napier, OFM, dijo: “Con una historia así, ¡es justo que yo entregue esto a los Oblatos!” Y entonces, el Cardenal invitó al Superior General, el P. Louis LOUGEN, a presidir la eucaristía.569-south-africa-2

Mons. Barry WOOD, obispo auxiliar de Durban, en su homilía, destacó la virtud de la esperanza: “¡Veo vida! ¡Veo a la Iglesia creciendo! ¡Veo Fe en la tierra!” y el compromiso de los Oblatos a su misión en el mundo. “¡Somos conocidos por ser especialistas en misiones difíciles, y no especialistas en hacer que las misiones sean difíciles! Dios nos llama a intentarlo todo, a atrevernos a todo aun cuando eso signifique entregar nuestras vidas por nuestras misiones al igual que Jesús”. Tras la oración final de la Misa, se leyó el Prefacio de las CCyRR OMI en inglés, en zulú y en Sotho.

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En nombre de toda la gente que colabora con los Oblatos, el Dr. Ben Ngubane, un respetable estadista, activista de los derechos civiles y antiguo estudiantes de los Oblatos, expresó su alegría por formar parte de esta familia. Dio las gracias a los Oblatos por la educación y formación recibida por él y por tantos otros. Exhortó a la gente a contar con un profundo amor y respeto hacia los sacerdotes con la difícil tarea de formar y guiar a las personas.

Más personas aprovecharon la ocasión para dar las gracias. Primero el Presidente de la Conferencia Interprovincial y Superior de la Delegación de Zambia, el P. Freeborn KIBOMBWE.

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El Cardenal Wilfrid Napier, OFM, exhortó a los Oblatos a no descuidar nunca su ministerio colaborativo con la A.M.M.I. ya que esto claramente infunde un sentido de pertenencia a la gente. Invitó a los Oblatos a mirar el pasado con agradecimiento y a vivir el presente con pasión, lo que infundirá esperanza por el futuro. Expresó su felicidad por haber encontrado a los Oblatos, viajando y trabajando con ellos. Su mensaje a los Oblatos fue un mensaje de esperanza y de bendición.

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El Superior General, en sus palabras finales de agradecimiento expresó cómo había vivido con gran emoción toda la celebración: “Un oblato de esta parte del mundo me contó que los hombres no lloran. Aunque esto sea verdad, a mí me es imposible no derramar algunas lágrimas de alegría en este momento en que veo a la estatua del Fundador ser llevada entre cantos y gritos de alegría.” Dijo que ¡S. Eugenio de Mazenod lo intentó todo para hacer que esta misión fuera un éxito! Insistentemente azuzaba por carta a Mons. Jean-François ALLARD, primer superior de la Misión de Natal, para que fuera a evangelizar a los indígenas. El P. General agradeció a todos los que habían contribuido a hacer que las celebraciones del bicentenario fueran un éxito. Finalmente, el P. General bendijo a la asamblea con la cruz de S. Eugenio de Mazenod.
(Emmanuel YOUNGTEN TEMSWANG)