Directrices generales para el Año de las Vocaciones Oblatas

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“En esta fiesta de la Asunción de María, recordamos la gracia especial que recibió San Eugenio mientras bendecía la estatua de María Inmaculada aquel 15 de agosto de 1822. Aquella gracia desvaneció sus preocupaciones sobre el futuro de su pequeño grupo misionero e hizo crecer en la seguridad de que no era sólo su idea, sino que verdaderamente era la obra del Espíritu. Se le dio la convicción de que “nuestra querida Sociedad” sería fuente de gran santidad para nosotros y de gran beneficio misionero para la Iglesia. Confiamos el “Año de las Vocaciones Oblatas” a María Inmaculada, el modelo y salvaguarda de nuestra vida consagrada. Que su testimonio engendre en nosotros una profunda fe en que, con Dios, nada es imposible. Su presencia orante entre nosotros hará de este “Año de las Vocaciones Oblatas” un acontecimiento lleno del Espíritu, nos abrirá sorprendentes perspectivas y nos llenará con una inmensa esperanza.” (Carta del Padre Superior general a la Congregación, Solemnidad de la Asunción, 15 de agosto de 2017)

Como preparación a los doscientos años de nuestra familia religiosa, iniciamos un itinerario de fe, el Trienio Oblato, allá por diciembre 2013. En la carta de presentación de aquel año, el Padre general invitaba a cada miembro de la familia Oblata a:

1. contemplar y realizar la pastoral de vocaciones tal como la practicó Jesús.
2. orar más intensamente en nuestras comunidades locales y en nuestras Unidades, para pedir a Dios que nos mande nuevos miembros a los que recibir y acompañar…
3. Discutir la realidad vocacional en nuestras Unidades, como hombres de fe y esperanza.
4. Organizar un ministerio pastoral que salga a buscar nuevos miembros, con la implicación de todo oblato, nombrando un oblato como coordinador a tiempo completo. (Carta del Superior general, 8 de diciembre de 2013).

Fue una invitación a crear una “cultura vocacional” en nuestra Congregación. Queremos retomar estas cuatro invitaciones como objetivos y directrices para el Año de las Vocaciones Oblatas.

1. Contemplar y ejercer la pastoral vocacional tal como la practicó Jesús.

Durante el inicio de su ministerio, Jesús salió a encontrar e invitar a algunas personas a seguirle y hacerse discípulos suyos. Así encontró y llamó a Pedro, Santiago, Juan, Andrés, Mateo, etc. (Mateo 4, 18-22; Marcos 1, 16-20; Marcos 2, 13-17). Durante todo su ministerio, siguió encontrando a personas, a algunas de las cuales las invitó a seguirle. Algunos lo hicieron, otras no. Pero él seguía llamando. Después de su resurrección, pidió a sus discípulos que continuasen su misión de predicar la Buena Nueva y de llamar a otros para que se hicieran discípulos.

Cristo sigue llamando a personas para que le sigan como discípulos y misioneros. Sigue encontrando a las personas en sus vidas para hacerlas participar de su misión de predicar la Buena Noticia de la salvación del mundo. La vocación es un don de Dios. Es Dios mismo quien llama, quien transforma y quien envía. El encuentro con la persona de Jesús es crucial en el proceso de la pastoral vocacional.

 Durante el Año de las Vocaciones Oblatas, escuchamos algunas de los relatos de vocación del Antiguo Testamento y cómo los primeros discípulos encontraron a Jesucristo y le siguieron. También escuchamos y reflexionamos sobre la historia de nuestra propia vocación, las compartimos con los otros, nos renovamos en la llamada que recibimos hace ya algunos años y que aún hoy seguimos recibiendo.

 Contemplamos el relato de la vocación de San Eugenio de Mazenod y de sus primeros compañeros. Regresamos a Aix, nuestra Tierra Santa, donde todo comenzó.

 Mediaciones: Reflexionamos sobre la importancia de la mediación en la pastoral vocacional. Las distintas mediaciones por las que nos llegó la llamada a seguir a Cristo: la familia, la comunidad parroquial, acontecimientos, encuentros con oblatos, otros sacerdotes y religiosos, palabras, experiencias, etc.

 Diferentes formas de mediación hoy: El carisma oblato y experiencias misioneras, la vida de comunidad oblata y de oblatos concretos, La Misión Oblata con Jóvenes y sus distintas actividades, encuentros y actividades vocacionales diversos, directores y equipos de vocaciones, etc.

2. Orar por las vocaciones

La oración fue parte integral de la misión de Jesús, también en su pastoral vocacional. Antes de escoger a los Apóstoles, Jesús subió al monte a orar. Allí pasó la noche en oración. Solo después llamó a sus discípulos y escogió a los Apóstoles (Lucas 6, 12-16; Marcos 3, 13-19). Cuando contempló las inmensas necesidades misioneras y los pocos obreros disponibles invitó a los discípulos a orar: “La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies” (Mateo 9, 35-38). Jesús era un hombre de oración; vivía en profunda comunión con el Padre. Nosotros somos hombres de oración y nuestras actividades misioneras deben hundir sus raíces en la oración y ser vividas en el contexto de una constante comunión con Dios. El Papa Francisco nos recuerda que la pastoral vocacional es ante todo un ministerio que se hace de rodillas, postrado en oración. Durante el Año de las Vocaciones Oblatas, se nos invita a orar por las vocaciones a la Vida Religiosa Misionera Oblata.

Oraciones: la liturgia inaugural del Año de las Vocaciones Oblatas (en torno a la Solemnidad de la Inmaculada Concepción) debería organizarse, realizarse con la participación de jóvenes, comunidades oblatas y Asociados oblatos.

Durante el Año de las Vocaciones Oblatas cada Unidad, las comunidades, los grupos de Asociados oblatos y los miembros de la familia Mazenodiana, todos, somos invitados a:

 Orar cada día por las vocaciones en nuestras comunidades y casas durante todo el año. Se ofrecerán algunas oraciones, pero las unidades también pueden encontrar oraciones adecuadas por las vocaciones.
 Organizar encuentros de Compartir la Fe con temas propuestos por la Administración general o con otros materiales adecuados.
 Organizar momentos de adoración eucarística por las Vocaciones a lo largo del año.
 Organizar momentos de oración con Asociados oblatos, Amigos de los Oblatos y miembros de la familia Mazenodiana. Podría ser bueno tener un grupo de Asociados oblatos/Amigos que oren por las vocaciones durante todo el año y aún después. En algunas unidades se les llama “grupo de oración por las vocaciones”.
 Organizar y fomentar “socios de Oración” en los que Oblatos – especialmente oblatos mayores – oran por un candidato o joven en discernimiento vocacional.
 Incluir momentos de oración y reflexión sobre la vocación cristiana y la llamada a la vida religiosa oblata en nuestros ministerios con los jóvenes y otras capellanías juveniles.
 Organizar diversas actividades con diferentes Grupos Juveniles y Asociados oblatos: Actividades misioneras con Oblatos, visitas a pobres, enfermos, prisioneros, etc. Otras actividades sociales como deportes, maratones, etc. con el tema de Vocación y Misión Oblata.
 Organizar peregrinaciones y novenas de oración sobre el tema de la vocación y el carisma oblato con distintos grupos y asociaciones en nuestras actividades y lugares de pastoral y de misión: comunidades oblatas, Asociados oblatos, grupos de Jóvenes oblatos, Capellanías, parroquias, comunidades cristianas, etc.
 Incluir el carisma oblato y la vocación en nuestras celebraciones.
 Organizar novenas especiales de oración en la celebración de importantes celebraciones y Fiestas de la Bienaventurada Virgen María: 25 de enero, 17 de febrero, 21 de mayo, 15 de agosto, 8 de septiembre, 8 de diciembre, Santos oblatos: Beato José Gerard, Beato José Cébula, Beatos Mártires Oblatos de España, Beatos Mártires Oblatos de Laos.
 Organizar Oraciones Marianas especiales durante el mes de mayo y octubre.
 Usar diversos aspectos del tema durante las celebraciones oblatas.

3. Compartir y escuchar

Compartir y escuchar los relatos vocacionales, experiencias, reflexiones, ideas, esperanzas dentro de las unidades, en las comunidades de formación y con otras congregaciones, grupos, etc.

“Estamos animados por un carisma que es único y especial en la Iglesia, que nos acerca mucho a los pobres, a los marginados, a los olvidados, a la gente que la sociedad ignora y a gente que no se siente aceptada en la Iglesia. Nosotros mostramos al mundo un rostro de Jesús muy humano, lleno de compasión y solidaridad.” (Carta del Superior general, 8 de diciembre de 2013).

Desde los tiempos del Fundador hasta hoy, los Oblatos han contribuido, de una forma que les es única, en la misión de Evangelización de la Iglesia. Además, cada oblato tiene el relato de la propia vocación que contar y compartir con los otros. Es importante encontrar y crear caminos, medios y oportunidades donde compartir nuestras historias y experiencias, donde reflexionar sobre el carisma oblato y sobre nuestras esperanzas por el futuro misionero de la Congregación.

 Pedir en cada Unidad a algunos oblatos que compartan sus relatos vocacionales en cada unidad en redes sociales y otros medios de comunicación.
 Organizar jornadas de reflexión para distintos grupos sobre temas diversos como vocaciones, carisma oblato y espiritualidad, jóvenes en la Iglesia, realidades misioneras de la Congregación, etc. Durante estos encuentros, algunos Oblatos, Asociados oblatos y Jóvenes oblatos, etc. podrían compartir la historia de su vocación.
 Se podrían organizar conferencias en Institutos Oblatos y Casas de Formación sobre temas relacionados en colaboración con otros grupos y congregaciones religiosas.

4. Una Pastoral Vocacional bien organizada en cada Unidad de la Congregación.

La participación en la Pastoral Vocacional es un acto de fe, de esperanza y un fruto de la conversión personal y comunitaria. Implica una actitud de acción de gracias a Dios por el don del carisma oblato, y una disponibilidad a compartir este carisma con otras personas. Es importante que cada unidad nombre a un Director de Vocaciones y a un equipo (de Oblatos, Asociados oblatos/Jóvenes oblatos) que le apoyen en la animación dentro de la unidad en el área de la Pastoral Vocacional.

1. Participación personal y comunitaria de cada oblato: El Capítulo general de 2010 invitaba a cada oblato a reflexionar sobre el testimonio de su vida religiosa, viviendo los votos de modo profético, de modo que comparta estos valores con el mundo, como una invitación a otros a unirse a nuestra familia oblata. (cf. Conversión, Capítulo general 2010). Es ésta una invitación a crear una cultura de las vocaciones.

2. Directores y Equipos Vocacionales: el nombramiento de un director de vocaciones en cada unidad. Se le debería ofrecer un pequeño grupo de Oblatos, Asociados oblatos y Jóvenes oblatos que colabore con él en la animación de las comunidades y de la Unidad durante el Año de las Vocaciones Oblatas y más allá del mismo. Ayudarán a la Unidad a organizar, coordinar y poner en práctica los objetivos del Año de las Vocaciones Oblatas.

i. Un claro mandato misionero de hacer que el carisma oblato sea conocido, hablando sobre las misiones oblatas de la Unidad, la Región y la Congregación – panfletos, material audiovisual, etc.
ii. El tema de la Vocación Oblata debería estar presente en retiros y homilías a lo largo de todo el año.
iii. Programas comunes con grupos de Misión OMI con Jóvenes – iniciativas comunes, momentos de oración, peregrinaciones, misiones parroquiales con oblatos, organizar programas de “Ven y Verás” y estancias “ven y verás” más cortas, pero bien preparadas, en comunidades oblatas, etc.
iv. Ayudar a que las comunidades oblatas comprendan, promuevan y subrayen la dimensión vocacional de cada aspecto de la misión oblata.
v. Allí donde haya casas de formación, recomendamos encarecidamente que participen en la organización y animación de las distintas iniciativas por el Año de la Vocación Oblata.
vi. Acompañamiento de posibles candidatos mediante visitas y contactos regulares a las familias, comunidades cristianas/parroquias, lugares de trabajo, etc., encuentros regulares con los candidatos para mantener coloquios personales, retiros y momentos de oración, etc.
vii. Animar muestras o exposiciones sobre la vocación en parroquias, escuelas y otros lugares. Éstas podrían mostrar, con una clara dimensión vocacional, la historia oblata, misiones, actividades, comunidades, realidades oblatas: santos, beatos, mártires, etc.
viii. Uso de los medios de comunicación: Facebook, Tweeter, grupos de WhatsApp, para conectar con grupos de jóvenes en nuestros lugares de misión. Enviar pequeñas reflexiones, pasajes bíblicos, imágenes de las misiones oblatas por todo el mundo y otro material vocacional a través de estos medios de comunicación.

5. Manual vocacional para la Unidad o grupo de Unidades/Región.

 ¿Por qué un manual? Para ayudar a los directores vocacionales en su ministerio. Necesitan directrices que indiquen cómo organizar su ministerio de animación a las comunidades oblatas como agentes de la pastoral vocacional, y de acompañamiento a aquellos que desean conocer mejor nuestro carisma o desean discernir su vocación a la vida oblata.

 ¿Contenido del manual?

– Experiencias de vida con grupos de jóvenes: compartir experiencias de vida, participación en misiones oblatas, acompañamiento catequético, etc.
– Información básica sobre la vocación a la vida religiosa, el carisma oblato y la vocación religiosa cristiana/misionera.
– Distintos pasos en el acompañamiento de jóvenes y en el acompañamiento vocacional.
– Cómo organizar programas “ven y verás”.
– Cómo preparar las comunidades para recibir jóvenes.
– Requisitos básicos para el discernimiento vocacional y para un itinerario con los Oblatos.
Equipo de coordinación, Año de las vocaciones oblatas