Oraison para Mayo: Orando con la Familia Mazenodiana 

En la oración silenciosa y prolongada de cada día, nos dejamos modelar por el Señor y encontramos en él inspiración para nuestra conducta,” (Regla de Vida OMI, 33).

La práctica de Oraison formaba una parte importante en la oración diaria de San Eugenio durante la cual entraba en comunión con los miembros de su familia misionera. Mientras que ellos se encontraban en Francia, se les hacía fácil juntarse en oración alrededor del mismo horario. Cuando los misioneros Oblatos comenzaron a ser enviados a los varios continentes ya no les era posible orar al mismo tiempo. Sin embargo, cada día había un tiempo cuando se detenían para orar en unión uno con el otro—aunque no fuera al mismo tiempo.

Esta es una práctica que Eugenio quería que su familia religiosa mantuviera. Por eso les invitamos a formar parte de esta práctica de Oraisonel domingo, 17 de mayo, 2020, al conmemorar el aniversario de la muerte de San Eugenio de Mazenod el 21 de mayo, 1861.

Icono por Lauretta Agolli

Hebreos 13: 7-8
Acuérdense de quienes los dirigían, porque ellos les anunciaron la Palabra de Dios: consideren cómo terminó su vida e imiten su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y lo será para siempre.

 Tomado de: Marcello Zago, O.M.I.,
Renovarse en el Carisma Oblato (25 de enero, 1995).

Eugenio de Mazenod sigue siendo una persona viva con la que se tienen relaciones personales. Viviendo entre 1782 y 1861 una existencia rica en acontecimientos y responsabilidades, su influjo perdura no sólo gracias a su obra, a sus intuiciones, al instituto por él fundado y al movimiento que ha creado en la Iglesia. Por la comunión de los santos, sigue relacionándose con nosotros y nosotros con él. Su recuerdo, por tanto, no basta. Es preciso desarrollar una relación personal y cada vez más íntima con él. Por eso, os invito a fijar juntos la mirada en el fundador, considerándolo como:

– un santo que imitar
– un fundador que seguir
– un maestro que escuchar
– un padre que amar
– un intercesor que invocar.

Hagamos una breve pausa para reflexionar sobre como reconocemos hoy estas cualidades de San Eugenio. Vale la pena leer la carta entera del Padre Marcello Zago (Superior General OMI 1986-1998): http://archive.omiworld.org/es/superior-general/marcello-zago_writings/109/renovarse-en-el-carisma-oblato/

Estas fueron las palabras dirigidas a su familia en lecho de muerte. Se pueden aplicar a toda la Familia Mazenodiana de hoy.

Obispo, le preguntó uno de nosotros, denos algunas palabras para todos nuestros hermanos. ¡Les hará muy felices!

Aseguradles que muero feliz… que muero feliz porque Dios ha sido muy bueno conmigo por elegirme para fundar la Congregación de los Oblatos en la Iglesia.

Obispo, podría revelarnos el último deseo de su corazón.

Practicad entre vosotros la caridad… la caridad… la caridad… y fuera, el cello por la salvación de las almas.

-Carta Circular del Padre Fabre, 1861, después de la muerte del Fundador.