“Terminada la fiesta hay que ordenar la casa…”

América Latina

Publicado originalmente en OMIWORLD.ORG

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Sebastián Cortés Cruz, (LaOMI)

Aún recuerdo el año 2019, cuando a las personas que se nos solicitó animar al Laicado OMI a nivel de CIAL  (Conferencia Interprovincial de América Latina), pensamos en actividades como en un festival de la canción y muchas cosas muy interesantes que propusimos desde los tres que estamos en este servicio … Fue un completo y rotundo fracaso…

Bendito sea Dios que saca bien del mal, incluso convierte el guano del animal en abono para las plantas; pues fue gracias a la pandemia, que nos obligó a tener cursos rápidos de videoconferencias y transmisiones en vivo, a prácticamente todo el mundo, para continuar con nuestros trabajos y  misiones pastorales. Fue así que pudimos reunirnos con representantes de los diversos países de esta región en donde hay misiones OMI. Se pusieron ideas en conjunto, se comenzó a buscar formación en conjunto, se dio la posibilidad de soñar juntas y juntos en función de las realidades y necesidades concretas de cada comunidad.

Fue así como después de mucho andar, que el pasado 24 de abril de 2021 se pudo realizar por fin la 1° ASAMBLEA DE LA FAMILIA OMI DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE. Su carácter sinodal ha permitido que se realice conforme al aporte de todas las personas que pertenecen de una u otra forma a la Familia OMI de esta región del mundo, se conformaron comisiones que aportaron su tiempo, recursos, sudor y lágrimas incluso para que esto se desarrollara de la mejor forma posible.

Y así fue como también cada comisión llamó a otras personas cuyas habilidades eran públicas y/o secretas, para ayudar a hacer videos, promociones, otras personas ofrecieron su canto y música en portugués y español, unas personas programaron, otras animaron y jugaron en formato “televisivo” con quienes asistieron, otras estuvieron pendientes de transmitir por redes sociales y de propiciar los equipos de trabajos que se dieron por medio de tres plataformas zoom, de Perú, de Roma y de Chile. Estuvieron quienes expusieron y tradujeron, quienes tomaron nota y sistematizaron lo que cada equipo dialogó y planteó, se haya ofrecido con tiempo o el mismo día por el apremio. Estuvieron las y los que animaron a la gente a inscribirse, los que reenviaron las propagandas, quienes invitaron a tiempo y a destiempo en sus comunidades, transmisiones, regiones, poblados y países; quienes prestaron su internet o vivieron el evento de forma diferida por problemas tecnológicos o de electricidad.

Bendito sea Dios que en esta época volvió nuevamente a realizar el milagro de la multiplicación de los panes y peces, pues se pasaron las canastas y cada persona puso de lo suyo… “y llegó a sobrar” para esta fiesta realizar.

¿Pero qué sentido tiene realizar una fiesta? ¿fue solo para conocernos entre comunidades y países y nada más? … esto fue solo el principio, pues una vez “TERMINADA LA FIESTA HAY QUE ORDENAR LA CASA”, y esta vez lo haremos juntos, pues se están recolectando las propuestas, pensamientos, opciones y objetivos que cada equipo de trabajo que asistió o participó de alguna forma en esta Asamblea para darlos a conocer un documento síntesis final, y así también “JUNTOS COMO FAMILIA OBLATA CAMINAR”, pues esta fiesta fue solo el puntapié inicial del CAMINO SINODAL, forma que se viene recuperando en la Iglesia Católica Romana para que asumamos la misión entre todas y todos, no para “ayudar a la monjita o al padrecito” ni tampoco “para que las mismas laicas o laicos de siempre hagan todo en la comunidad sin dejar participar a nadie más”… Como dijo Francisco, el Obispo de Roma en su visita a Chile el 2018:

“necesitamos que nos interpelen, la Iglesia necesita que ustedes saquen el carnet (documento de identidad) de mayores de edad, espiritualmente mayores y tengan el coraje de decirnos: “Esto me gusta, este camino me parece que es el que hay que hacer, esto no va, esto no es un puente es una muralla, etcétera””

(Francisco, 17 de enero de 2018, Santuario Nacional de Maipú)

Muchos desafíos se vienen, hay nuevos caminos que construir, realidades que atender, otras que desvelar, enfrentarnos a nuestros temores, derribar nuestras prácticas arcaicas para dejarnos por el Espíritu Santo modelar. Quizás, por ser este un camino profético, nos toque derribar y edificar, como Dios le señaló a Jeremías, pero no desde el conflicto destructivo, sino desde la deconstrucción, término que últimamente suena mucho y al cual es bueno prestemos atención como oblatas y oblatos, ya que solo podemos plenamente ser tales estando “siempre cerca de la gente”, o como dijo el hermano Obispo y mártir argentino: “Un oído en el Evangelio y el otro en el Pueblo” (Enrique Angelelli).

Se nos abre un mundo, un lienzo en blanco con los colores de las alegrías y llantos latinoamericanos. Mamita María, ora por nosotras y nosotros para ser fieles a tu hijo y así hacer “todo lo que Él nos diga”

¡ALABADO SEA JESUCRISTO Y MARÍA INMACULADA!